Javier Pérez
Autónomo: el guerrero solitario
Marzo 18th, 2011 - [Enlace local]
Hace meses que me hice autónomo, y ha sido el periodo más largo que he estado sin escribir en el blog. El título ya podría dar alguna pista de los motivos.
Toda mi vida he sido trabajador por cuenta ajena, y desde esa posición siempre he admirado a quienes tienen el valor de emprender un negocio propio. No soy la norma en este país, porque la mayoría de trabajadores suelen tener un profundo rechazo hacia el mundo empresarial. Pero tuve la suerte de crecer en una familia de empresarios, y pude comprobar en primera persona la tragedia y el sacrificio diario que supone emprender un negocio propio.
Pero nunca podría haber imaginado lo que se siente en primera persona del singular. Estos últimos meses se podrían resumir en dos palabras: guerra y soledad. La soledad está clara, nadie ayuda a un autónomo excepto tú mismo. Es decir, no tienes compañeros más allá de algún amigo que también es autónomo, aunque seguramente no sea de la misma profesión. Aunque tampoco he conocido a muchos compañeros de verdad en mis más de 10 años de asalariado… los puedo contar con los dedos de una mano.
Es la declaración de guerra lo que más me erosiona. Primero contra el propio Estado Español. Se me ocurrió la feliz idea de solicitar lo que se conoce como “capitalización del paro“. Consiste en que el Estado te da un porcentaje en metálico del total de la subvención por desempleo para que realices inversiones. Es decir, no te lo puedes gastar en lo que quieras, sólo en aquello que esté relacionado con la actividad que vas a realizar, y además tienes que gastarlo en 30 días. En algunos sitios los comercios organizan un concurso que es muy similar: sortean 6.000 € (por ejemplo) entre todos los consumidores y el que gane debe gastarse ese dinero en un día. Así me sentí yo.
La documentación la tienes que entregar en el INEM, guardando la misma cola que el resto de desempleados, lo que se traduce en mañanas enteras perdidas únicamente para entregar papeles en mano a un funcionario. Y todavía los políticos se preguntan de dónde salió esta crisis… Ya trabajando mientras realizaba estas gestiones, tuve que ir unas 5 veces al INEM, lo que se traduce con 5 jornadas laborales perdidas, y a 200 € por jornada… haz la cuenta de cuánto me hizo perder el Estado sólo por darme dinero en metálico por anticipado que sólo podría gastar en un mes. ¿No es maravilloso?
Después de esto decidí contratar a un asesor fiscal, y fue sin duda la mejor inversión que hice. Se acabó el pelearme con funcionarios del Estado. Ahora tocaba pelearme con proveedores, arrendadores, bancos y clientes. De Málaga a Malagón…
Encontrar un local/oficina no fue difícil. Gracias a la crisis cada vez hay más locales vacíos y los precios han bajado. Pero tratar con los arrendadores ya fue otro cantar… “No puedes pintar”, “no puedes poner aire acondicionado”… Al fin encontré un local cerca de casa. Ideal. Pero había que reformar, poner aire acondicionado, alarma, suministros, teléfono, internet…
Solicité presupuestos para hacer la reforma. Nada complicado, pintar y poner tomas de red. Me decidí por un señor que vivía en la misma ciudad. El primer día hacen un boquete en la pared que llega a los baños del bar de al lado y le rompen los azulejos… Aquí ya debí haber tirado la toalla.
Terminan la reforma, ponen el aire acondicionado, me instalan la alarma, suministros dados de alta, y finalmente llega, al fin, el servicio técnico de ONO para ponerme línea de teléfono e internet… Llega al local, mira, pone cara de pocas ganas de trabajar, mira la roseta de cables del edificio… y me dice que no puede tirar cable hasta el local porque el tubo está obstruido. “Adiós“, me dijo. “Bueno, que le dén a ONO“, me dije. Llamo a Movistar y llegan dos semanas después. El técnico me dice que no me puede poner ADSL porque no me llegaría ni 1 MB. “A tomar vientos Movistar“, me dije. Llamé a Vodafone hace un mes y medio, y aún estoy esperando a que venga un técnico a ponerme la línea. Llamo cada día al servicio de atención al cliente porque ya conozco a todas las operadoras y nos vamos contando qué tal nos va la vida. Quién me iba a decir que meter internet en un local iba a ser tan complicado, cuando cualquier ocupa tiene metido cable con todos los canales gratis.
Y en estas estamos, después de arrendar un local, reformarlo, instalarle aire acondicionado y alarma, y contratar sumistros, está cerrado a cal y canto porque las operadoras de este bendito país no quieren darme servicio de internet. Insisto, y todavía los políticos se preguntan de dónde salió la crisis.
Ni pagando te ayudan y estás totalmente desprotegido. La guerra declarada a todo el mundo en la más absoluta soledad. Eso es ser autónomo. Y si antes admiraba a los autónomos, ahora los idolatro. Son superhéroes.
